- El Super Bowl 2026 no solo se juega en el campo: en México activa una derrama económica multimillonaria impulsada por comida, bebidas y plataformas digitales.
- Con más de 40 millones de aficionados, el evento consolida nuevos hábitos de consumo ligados al delivery, el uso del celular y la segunda pantalla.
- Restaurantes, bares, apps de movilidad y exportadores mexicanos forman parte de una cadena económica que trasciende el deporte.
El Super Bowl, la final del fútbol americano profesional que este fin de semana enfrenta a New England Patriots y Seattle Seahawks, ha dejado de ser únicamente un evento deportivo para convertirse en una fuerza significativa de consumo y dinamización económica.
La escala de este fenómeno —que congrega a millones de espectadores y mueve cadenas de valor completas— provoca un impacto transversal en sectores como la gastronomía, el comercio minorista, el delivery, la exportación agrícola y la publicidad.
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Consumo en México: cifras y tendencias
En México, donde se estima que 40 millones de aficionados seguirán el juego, el Super Bowl genera una derrama económica notable tanto en el consumo doméstico como en el comercio formal.
La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco CDMX) proyecta que el evento deportivo más visto del año dejará más de 6,200 millones de pesos en la capital, un crecimiento de alrededor de 3.7% respecto al año anterior, debido al gasto en restaurantes, bares, hoteles y comercio minorista.

Los consumidores mexicanos gastarán en promedio entre 500 y 3,000 pesos por persona en alimentos, bebidas y productos asociados al Super Bowl, ya sea en lugares públicos —como bares y restaurantes con watch parties— o reuniones privadas en casa.
El auge del delivery y las aplicaciones de comida se mantiene como parte del cambio de hábitos: estudios indican que la mayoría de los seguidores prefiere ver el partido en el hogar, con altos volúmenes de pedidos de pizza, hamburguesas, alitas y botanas tradicionales.
La Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) estima que una celebración doméstica para 10 personas puede costar hasta $4,630, cifra superior a la registrada en ediciones previas debido a presiones inflacionarias en alimentos y bebidas.

Exportaciones y cadenas productivas: el auge del “oro verde”
El impacto económico del Super Bowl también se extiende al comercio exterior mexicano. Productos como el aguacate Hass, insumo fundamental para el guacamole —botana icónica en estos encuentros— experimentan aumentos de demanda en Estados Unidos durante el fin de semana del juego. Para esta edición, el mercado recibe alrededor de 120,000 toneladas de aguacate mexicano, lo que confirma la importancia de este producto en la economía agroalimentaria del país.
Este flujo comercial se inserta en un contexto de exportaciones anuales que superan los 3,800 millones de dólares, donde el aguacate representa un pilar estratégico para el comercio entre México y Estados Unidos.
Super Bowl y gasto global: contexto internacional
A nivel mundial, el Super Bowl es también uno de los eventos de consumo más relevantes en los mercados deportivos y mediáticos. En Estados Unidos, la National Retail Federation proyecta un gasto total asociado al Super Bowl 2026 de 20,200 millones de dólares, incluyendo alimentos, bebidas, decoración, ropa y otros artículos de consumo, lo que equivale a unos 95 dólares por persona entre los adultos que seguirán el partido.
Lo que dicen los expertos
Los analistas y académicos coinciden en que el Super Bowl, más allá de su atractivo deportivo, ha evolucionado hacia un evento cultural y comercial de gran impacto:
- Especialistas en economía del deporte señalan que el Super Bowl se ha consolidado como una plataforma que trasciende los límites del juego, atrayendo inversiones millonarias en publicidad y generando ingresos tanto por derechos de transmisión como por consumo masivo.
- El profesor Mike Edwards, experto en impacto económico de megaeventos deportivos, explica que aunque el fenómeno genera grandes cifras, el verdadero efecto neto local puede ser menor de lo que las estimaciones optimistas sugieren, debido a que parte del gasto no siempre se traduce en beneficio directo para las economías locales sino que “fluye hacia cadenas nacionales o globales”.
- Estudios de mercado en México resaltan que el valor cultural y mediático del Super Bowl, incluyendo el espectáculo de medio tiempo y el posicionamiento de marcas, ha desplazado el foco tradicional del deporte al entretenimiento, lo que incide directamente en las decisiones de gasto de los consumidores.
El Super Bowl 2026 confirma su posición como fenómeno económico integral: un catalizador de consumo, una plataforma de exposición publicitaria, un impulsor de cadenas productivas —desde restaurantes hasta exportación agrícola— y un evento social que redefine la interacción entre audiencias y mercados. En México, la traducción de esta tendencia se refleja en cifras de derrama crecientes, mayores volúmenes de consumo en hogares y negocios, y una integración más profunda de sectores productivos al circuito global del entretenimiento.
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