Por Ania Madrigal

El dilema: más tecnología, menos claridad.

En México y Latinoamérica, el ecosistema Adtech y Martech ha experimentado un crecimiento acelerado en los años recientes. La inteligencia artificial generativa, los modelos predictivos, la automatización avanzada y las plataformas emergentes prometieron resolver los problemas históricos del marketing: ineficiencia, falta de medición y decisiones basadas en intuición.

Sin embargo, la realidad operativa es distinta (y alarmante). Hoy, muchas
agencias y marcas enfrentan una paradoja incómoda que pocos se atreven a reconocer: nunca habían tenido tanta tecnología y, al mismo tiempo, tan poca claridad estratégica para usarla. Plataformas de compra programática operando en piloto automático, CDPs convertidos en simples repositorios de datos, modelos de atribución que nadie cuestiona (o si son cuestionados, nadie sabe explicar) y dashboards que miden todo excepto lo que realmente importa para el negocio. La inteligencia artificial no llegó a como solución mágica, sino como un nuevo amplificador de un problema que ya existía: la ausencia de criterio estratégico.

Pero este fenómeno no es exclusivo de la región, según el Gartner Marketing Technology Survey 2025, pese a que las empresas continúan invirtiendo en herramientas avanzadas, la utilización efectiva del stack Martech se mantiene en torno al 49% a nivel global.

¿Por qué esto es relevante ahora? Porque la inteligencia artificial ya no es una promesa.

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