Por Agustín Tejera
Desde hace un año y a raíz de la salida constante de muchas nuevas soluciones enfocadas en IA, he encontrado el mismo patrón en las discusiones con colegas sobre el impacto de la misma. Nos deslumbra todo lo que ya puede hacer… y, al mismo tiempo, nos inquieta lo que “podría” pasarle al talento.
Pero cada vez que escucho el debate me queda una duda incómoda: ¿y si estamos discutiendo el tema equivocado?
Porque sí: es cierto. La IA automatiza análisis, resume documentos, produce borradores de propuestas, acelera los procesos de investigación, planificación, creación, genera código, mejora la eficiencia creativa y abre posibilidades reales para equipos pequeños que antes necesitaban presupuestos grandes. Lo que hace unos años requería un “equipo digital” hoy puede salir de una sola persona con una laptop con buen criterio y buenos prompts.
Sin embargo, el freno para que eso deje de ser una fantasía no es la herramienta, el gran cuello de botella no es la tecnología. Es el talento y su capacidad de adopción y adaptación al cambio.
El problema no es que “no exista” IA accesible; o el proceso de democratización a raíz de Chat GPT democratizada como nunca.
El problema es que muchas organizaciones todavía no tienen suficiente talento formado o que sepa adoptarla con rapidez, responsabilidad y sentido de negocio. Y eso crea una paradoja: la IA avanza exponencialmente, pero la capacidad de las empresas para absorberla crece linealmente.
En LatAm esto impacta mucho más que en otros mercados más maduros porque siguen existiendo muchos procesos no digitalizados por lo económico que ha sido la contratación de muchos roles, y lo lento y caro que era la tecnología. El Banco Mundial estima que entre el 26% y el 38% de los empleos en LatAm podrían estar expuestos a la IA generativa, y que el efecto más probable no es la automatización total sino la transformación del trabajo (con un tramo de empleos con mejoras de productividad y un tramo menor con riesgo de automatización completa). Y, aun así, hay otro dato que incomoda: hasta la mitad de los empleos que podrían beneficiarse de la IA generativa tendrían dificultades para hacerlo por brechas de acceso e infraestructura digital.
Entonces, ¿de qué hablamos al usar el concepto de “adopción”? No solo de comprar licencias o de habilitar un chatbot interno. Hablamos de personas que sepan rediseñar su forma de trabajar.
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