Imagina caminar por la calle y que, con solo mirar a un desconocido, aparezca su nombre, su perfil de LinkedIn y sus últimas publicaciones sobre tu retina. Lo que suena a un episodio distópico de Black Mirror está a punto de convertirse en una feature de producto. Tal como menciona Expansión, según reportes recientes, Mark Zuckerberg está listo para cruzar la línea que Google Glass no se atrevió a tocar hace una década: Meta planea añadir reconocimiento facial a sus lentes inteligentes. En el ecosistema de AdTech, esto no es solo hardware; es la conversión del mundo físico en una base de datos indexable en tiempo real.
Reconocimiento facial de Meta: ¿Evolución inevitable o invasión total?
La tecnología ya existe, pero su implementación comercial en un dispositivo de consumo masivo (como los Ray-Ban Meta) cambia las reglas del juego.
Hasta ahora, los lentes inteligentes servían para capturar contenido. Con esta actualización, pasarían de "capturar" a "procesar" identidad. Para Meta, el incentivo es claro: dominar la capa de información que se superpone a la realidad. Pero ¿estamos dispuestos a sacrificar el anonimato social a cambio de no olvidar el nombre de un colega en una fiesta? La fricción entre la utilidad y la vigilancia nunca ha sido tan alta.
El desafío regulatorio: La pesadilla de la GDPR
Si Meta avanza con esto, chocará de frente contra un muro legal. Leyes como la GDPR en Europa o las incipientes regulaciones de IA en América Latina protegen celosamente los datos biométricos. A diferencia de etiquetar a un amigo en una foto de Instagram (donde hay cierto consentimiento implícito), escanear rostros en la vía pública sin permiso viola principios fundamentales de privacidad.
Es probable que veamos un lanzamiento geolocalizado, donde esta función esté bloqueada en jurisdicciones estrictas y liberada en mercados con regulaciones más laxas.
Implicaciones para el Marketing y la Data
Y sí, es una realidad: esto abre la caja de Pandora. Si los lentes pueden identificar "quién" está viendo un anuncio espectacular (DOOH) o entrando a una tienda, la atribución publicitaria física sería perfecta. Pero el riesgo reputacional para las marcas que utilicen esa data sería incalculable. La industria debe prepararse para un debate feroz sobre la propiedad de la imagen pública en 2026.
¿Es legal que me graben e identifiquen en la calle?
Actualmente, existe un vacío legal en muchos países, incluyendo México. Mientras que grabar en espacio público es generalmente legal, procesar esa imagen para extraer datos biométricos (identidad) con fines comerciales suele requerir consentimiento.
Meta podría argumentar que el procesamiento es para "uso personal", pero dado su historial con el manejo de datos, la confianza del usuario y del regulador está bajo mínimos.
La intención de Meta de integrar reconocimiento facial en sus gafas es un recordatorio de que la privacidad es el precio que las Big Tech nos piden pagar por la "magia" de la IA. La tecnología avanzará, pero la sociedad deberá decidir si quiere vivir en un mundo donde cada rostro es un hipervínculo.