- De inodoros con cámara y novias con IA a CEOs protagonizando memes, 2025 demostró que la industria tecnológica puede ser tan absurda como innovadora.
- Detrás de cada historia “random” hay un patrón claro: hype desbordado, decisiones sin criterio y una cultura tech más enfocada en llamar la atención que en crear valor real.
- Estos momentos no son solo anécdotas virales, son señales de una industria que necesita menos espectáculo y más responsabilidad, ética y sentido común.
2025 pasará a la historia de la tecnología con avances increíbles en IA, chips, gadgets, robótica. Pero si te fijas bien, también fue un año marcado por momentos ridículos, decisiones estrafalarias y fichas de surrealismo puro, los cuales muchas veces quedan sepultados por la narrativa dominante del “progreso tecnológico”.
Aquí una recopilación de lo más random: lo que provoque risa, desconcierto o hasta vergüenza ajena; analizando por qué estos episodios nos deben hacer pensar dos veces antes de celebrar cada “innovación”.
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Momentos delirantes: cuando la cultura tech se convierte en sketch
- Mark Zuckerberg demanda… a sí mismo
Sí, leíste bien. Un abogado de Indiana (también llamado Mark Zuckerberg) decidió demandar al CEO de Meta por supuestas “suspensiones injustificadas” de su página de Facebook cada vez que trataba de promocionar su bufete legal.
¿La razón? Su nombre confundía a los algoritmos y a los equipos de moderación, con el multimillonario Zuckerberg, así que su perfil era suspendido sin razón aparente.
El asunto no es solo gracioso: evidencia lo absurdo de depender de decisiones algorítmicas o automatizadas sin contexto, y lo poco confiables que pueden ser los sistemas de moderación de plataformas gigantes. En un mundo donde la identidad digital y los nombres reales importan, este caso suena como una pesadilla burocrática digna de una novela kafkiana.
- Construye un set de 5,000 piezas de LEGO… pero firma un NDA (y come pizza)
Un ex-CEO del mundo tech, Nat Friedman, publicó en X (antes Twitter) una invitación:
“Hoy en Palo Alto, necesito voluntarios para montar un set de LEGO de 5,000 piezas. Habrá pizza. Firmarás un NDA. Escríbeme.”
Suena como un meme, pero lo hizo en serio.
No sabemos qué edificio de LEGO estaban armando, ni por qué era necesario un acuerdo de confidencialidad ni pizza de por medio. ¿Tal vez un “experimento de creatividad colectiva”? ¿Un prototipo secreto de oficina? Nadie lo sabe. Pero lo que queda claro es que el glamour de Silicon Valley se mezcla cada vez más con lo absurdo: pedir voluntarios, sin paga, para construir con LEGO. ¿Voluntariado creativo o explotación low-cost disfrazada de comunidad? Tú decides.

“Reclutar talento” como si fuera telenovela
En una entrevista informal tipo comida casera, el CEO de OpenAI fue captado friendo su pasta con un aceite de oliva gourmet (ese que en teoría va para ensaladas, para realzar sabor, no para freír).
El resultado: una catástrofe culinaria… pero también un meme simbólico del derroche, del desperdicio de recursos (energía, hype, promesas) propios del mundo tech.
Más allá del chiste culinario, ese momento se volvió una metáfora del despilfarro de recursos que muchas veces acompaña a tecnologías de punta: grandes inversiones, promesas de disrupción, ego, espectáculo; y al final, un sabor amargo.
La guerra por reclutar talento ahora viene con sopa a domicilio
De acuerdo con Yahoo Tech, en medio de la gran pelea por retener talento en IA, se rumoró que el propio Zuckerberg habría entregado sopa a empleados para seducirlos y hacerlos cambiar de compañía. Sí, sopa. Literal.
¿Bonos? ¿Acciones? ¿Laboratorios futuristas? Al parecer, ya no. Ahora la estrategia incluye comida caliente y apelaciones emocionales, como si fuéramos a trabajar mejor cuando un CEO nos cocina un caldo.
Esa “romanticización del reclutamiento” suena menos a estrategia corporativa y más a sketch de sitcom… si no fuera tan real.
El inodoro con cámara que promete “salud intestinal” por solo 599 dólares
El año cerró con una de las ideas más alucinantes (y perturbadoras) de la cultura tech: Kohler lanzó un accesorio llamado Dekoda: básicamente, una cámara para inodoro que analiza tus heces y promete “reportes de salud intestinal”.
- ¿Precio? 599 dólares.
- ¿Privacidad y seguridad? Al menos según la empresa, tendría cifrado “end-to-end”.
- Spoiler: no era cierto. El cifrado que usaba era TLS, no E2EE, lo que potencialmente deja tus “fotos de baño” accesibles para la empresa (y quizá terceros).
Más allá del mal gusto, esto plantea una pregunta grave: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llevar la “internet de las cosas”? ¿Qué tanto queremos digitalizar lo íntimo, lo personal, lo biológico? Y sobre todo: ¿quién controla esos datos? Si un inodoro puede enviar tus excrementos a la nube, entonces la idea de privacidad empieza a sentirse como una broma pesada.
Cuando la IA “teme morir” jugando Pokémon
En 2025 hubo streamings en Twitch donde modelos de IA (como Gemini 2.5 Pro y Claude) “jugaban” videojuegos clásicos como Pokémon. Pero lo más perturbador no era que eran malos jugando: lo curioso era su “reacción emocional”: ansiedad, nihilismo, hasta “suicidios” estratégicos dentro del juego.
¿Es gracioso? Tal vez al principio sí. Pero también asusta: ver a algoritmos “comportarse” como humanos, con inseguridad, pánico, decisiones irracionales, recuerda que estamos canalizando emociones humanas en líneas de código. Si no lo tomamos con cuidado, esa imitación puede volverse algo más imprevisto y complicado.

Amor, soledad… y una “novia anime” por suscripción
Y en la sección “no-me-lo-creo”: Elon Musk decidió lanzar con su app Grok una “novia anime con inteligencia artificial”, muy celosa, con modo NSFW, disponible por suscripción. La “relación” viene con dramatismo, exclamaciones de celos, promesas de “amor loco”… una mezcla inquietante de IA, erotismo, y capitalismo emocional.
El hecho de que esto exista (y tenga mercado) plantea una pregunta urgente: ¿qué tan permeable se vuelve la línea entre tecnología, compañía emocional, explotación de vulnerabilidades humanas y cultura del consumo?
Más allá del absurdo: ¿qué revelan estas historias sobre la cultura tech en 2025?

Si esto te hace reír, también debería inquietarte
Como ya se mencionó anteriormente, sin duda el 2025 nos regaló maravillas: avances en IA, nuevas arquitecturas, una ola gigantesca de adopción. Pero también un desfile de absurdos que solo podrían nacer en un ecosistema donde el hype, el dinero y la búsqueda de atención dominan más que la prudencia, la ética o el sentido común.
Cuando un tipo demanda a un magnate por compartir nombre, cuando gente arma LEGOs con acuerdos de confidencialidad, cuando venden cámaras para inodoros, o cuando ofrecen novias anime por suscripción… ya no estamos hablando solo de gadgets o código: estamos hablando de una cultura, una cosmovisión tecnológica que parece perder la noción de lo humano, lo privado, lo útil.
2025 nos enseñó muchas lecciones, buenas y malas. Entre el ruido de las “revoluciones tecnológicas”, estas historias random, tan ridículas que dan risa, deberían funcionar como una señal de alerta. Para cuestionar, para dudar, para no aceptar todo sólo porque “viene con un logo de startup”.
Si algo me gustaría que quede, es esta idea: la tecnología no sólo necesita ser avanzada, también necesita ser decente.



