• Meta activó por defecto una función que permitía utilizar imágenes de cuentas públicas para generar contenido con inteligencia artificial.
  • Los usuarios debían desactivar manualmente el permiso desde los ajustes de privacidad de Instagram.
  • La compañía retiró temporalmente la herramienta después de que crecieran las críticas por la falta de consentimiento explícito.

Este artículo consta de dos partes, como casi todo: una noticia buena y una mala. Empecemos con la mala: Meta activó, sin avisarle a nadie, una función que permite generar imágenes con la cara de los usuarios a partir, eso sí, de fotos públicas de Instagram.

El 7 de julio, Meta lanzó Muse Image, su primer modelo de generación de imágenes desarrollado desde Meta Superintelligence Labs. Esta herramienta está integrada en Instagram, WhatsApp y la app de Meta AI, y permite a cualquier usuario utilizar la arroba para mencionar una cuenta pública de Instagram en un prompt y pedirle al sistema que genere imágenes tomando como referencia el perfil que acaba de mencionar, sin que la persona dueña de la cuenta se entere y mucho menos sin que exista un consentimiento explícito.

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Lo más probable es que muchas personas no se hayan enterado. Aun así, la función se activó por defecto en todas las cuentas públicas de Instagram de mayores de 18 años. Para poder librarse de ella, los usuarios que sí se enteraron tenían que encontrar y desactivar manualmente una opción ubicada en los confines de los ajustes de privacidad: un mecanismo de opt-out que la compañía, por supuesto, no anunció con claridad.

Si la cuenta era pública, cualquier persona con acceso a la web o a la app de Meta AI podía utilizar cualquier imagen de ese perfil y generar la imagen que quisiera. Evidentemente, las alarmas saltaron cuando los usuarios comenzaron a darse cuenta de que no solo importaba que utilizaran las fotos de su comida, de su café o del último libro, sino que esta herramienta era capaz de usar su cara y colocarlos en cualquier situación que indicara el prompt.

La buena noticia

Después de la tormenta llega la calma. En pocas horas, las redes se llenaron de tutoriales que explicaban cómo proteger el perfil, mientras crecía la sensación de que Meta había priorizado la novedad tecnológica sobre el consentimiento explícito de sus usuarios. El modelo de opt-out, en lugar de opt-in, fue precisamente lo que más indignó a la comunidad.

La presión pública hizo lo suyo y Meta desactivó temporalmente la función. Sin embargo, los expertos recomiendan revisar la configuración de privacidad de Instagram, ya que la compañía podría reintroducir la herramienta en el futuro. Y sin avisar.

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Hay una manera de anticiparse a una eventual reactivación de la función. Los pasos recomendados son:

  1. Acceder a la configuración de Instagram
  2. Buscar las opciones de privacidad relacionadas con la inteligencia artificial y el uso de contenido
  3. Desactivar los permisos de reutilización de imágenes

La alternativa más radical es convertir la cuenta en privada, lo que elimina la posibilidad de que el sistema acceda al contenido publicado.

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El patrón que se repite

Esta no es la primera vez que Meta activa por defecto una función que utiliza el contenido de sus usuarios de formas que van más allá de lo que la mayoría esperaría. El patrón es consistente.

La compañía acumula un historial de sanciones en Europa por sus tensiones con el Reglamento General de Protección de Datos, y el caso de Muse Image reaviva el debate sobre si el modelo de negocio de las plataformas sociales es realmente compatible con el consentimiento informado de sus usuarios.

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