- Microsoft y Meta aceleran su inversión en inteligencia artificial, pese a la creciente presión sobre su flujo de caja y rentabilidad.
- Para Meta, el desafío es mayor: la publicidad digital genera el 98% de sus ingresos y deberá sostener buena parte de su apuesta por la IA.
- El impacto podría alcanzar a los anunciantes mediante CPM más altos, algoritmos orientados agresivamente a la conversión y menor margen para campañas ineficientes.
Wall Street no perdona y tampoco espera a nadie. Eso quedó claro durante la última semana de julio, cuando pudimos observar que la carrera de inversión en inteligencia artificial tiene un límite que ya es evidente. Tanto Microsoft como Meta presentaron resultados bajo la presión de demostrar que sus apuestas históricas en IA están generando retornos reales, no solo promesas a largo plazo, y el mercado respondió con escepticismo incluso antes de que se publicaran los reportes.
Microsoft acumulaba una caída del 19% en lo que va de 2026, lo que la posicionaba entre las 20 compañías con peor desempeño del Nasdaq 100, un índice que ha subido un 10% en el mismo periodo. Meta registraba su décima sesión consecutiva en negativo, su racha bajista más larga en la historia de la compañía, con una caída del 10% en el año.
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El número que define el problema
Se espera que el gasto de capital de Microsoft, incluidos los arrendamientos financieros, supere los 42,000 millones de dólares en su cuarto trimestre fiscal, casi el doble de lo que gastó en el mismo periodo del año anterior. Esto llevaría el total del ejercicio 2026 a 146,600 millones de dólares. Las previsiones para el ejercicio 2027 apuntan a que el gasto supere los 230,000 millones de dólares, mientras que el flujo de caja libre ajustado descendería a 32,000 millones, frente a los 62,300 millones del ejercicio 2026.
El panorama para Meta es aún más crítico. Se estima que la empresa destinará 135,600 millones de dólares a inversión en activos fijos en 2026 y más de 175,000 millones en 2027. Los analistas prevén que el flujo de caja libre caiga por debajo de los 1,000 millones de dólares este año, frente a los 46,000 millones de 2025, antes de volverse negativo en 2027.

El ángulo que el mercado publicitario debería monitorear
Lo que la cobertura financiera de este episodio tiende a dejar fuera es la consecuencia estructural que esta dinámica tiene para las plataformas publicitarias y, por extensión, para las marcas que dependen de ellas.
Meta genera el 98% de sus ingresos a partir de la publicidad digital. Cada dólar que destina a infraestructura de IA y centros de datos deja de invertirse en mejorar su producto publicitario en el corto plazo, mientras los crecientes costos de capital presionan al alza los precios del inventario.
Meta no cuenta con un negocio de infraestructura en la nube que le permita vender capacidad de cómputo a terceros, una vía que Amazon, Google y Microsoft sí tienen para monetizar sus inversiones en IA más allá de sus productos de consumo. Sin embargo, según se informa, está desarrollando planes para crear uno y se encuentra en conversaciones para arrendar potencia de cálculo a Anthropic.
La ecuación es directa: si Meta no encuentra una segunda línea de ingresos que justifique su gasto en IA, la presión recaerá sobre su negocio publicitario. Los CPM subirán, los algoritmos se optimizarán de manera más agresiva para impulsar la conversión a corto plazo y el margen de error para los anunciantes que no miden con precisión su retorno se reducirá.
"Si busca flujo de caja, aquí no lo va a encontrar", señaló Tim Ghriskey, estratega senior de Ingalls & Snyder. "Tienen futuro, pero la rentabilidad a corto plazo es complicada y se necesita mucha confianza para invertir en estas acciones."
Lo que los directores de marketing deberían preguntarse no es si Microsoft y Meta van a sobrevivir a esta etapa; casi con certeza lo harán. La pregunta es cómo serán las plataformas publicitarias al otro lado de esta inversión masiva y si los presupuestos que hoy les destinan están calibrados para ese escenario.
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