Ricardo Rodríguez
Head of Open Innovation Lab Monterrey de Daikin Latin America
Durante años, la conversación sobre startups y corporativos estuvo marcada por sus diferencias. Las primeras eran vistas como sinónimo de agilidad, innovación y disrupción; los segundos, como referentes de estabilidad, escala y estructura. Sin embargo, en un entorno empresarial que evoluciona a gran velocidad, esa aparente brecha se está transformando en una oportunidad estratégica.
Hoy, más que competir, startups y grandes empresas están descubriendo el valor de colaborar. Su trabajo conjunto se ha convertido en uno de los motores más importantes para impulsar la innovación, acelerar la transformación de industrias completas y fortalecer la competitividad empresarial.
La razón es sencilla: cada uno aporta capacidades que el otro necesita. Mientras las startups ofrecen velocidad, creatividad y capacidad de experimentación, los corporativos cuentan con recursos, conocimiento del mercado y la infraestructura necesaria para escalar soluciones de forma sostenible.
La innovación, que durante décadas se desarrolló principalmente al interior de las organizaciones, ahora se alimenta de ecosistemas abiertos, alianzas estratégicas y modelos de cocreación que permiten responder con mayor rapidez a los desafíos actuales.
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