Rodrigo Gama

Director de Marketing Digital

Durante años, muchas marcas entendieron el influencer marketing como una operación simple: elegir a alguien con audiencia, mandarle un producto, aprobar un caption, esperar publicaciones y revisar resultados.

En algunos casos funcionó. En otros, no tanto. Y en muchos más, el problema no fue el influencer, ni el contenido, ni la plataforma. El problema fue la expectativa.

A los creadores se les ha pedido hacer demasiado con muy poco contexto: construir awareness, generar confianza, vender, producir contenido, mejorar la percepción de marca y entregar métricas comparables con paid media en dos semanas. Es decir, ser medio, vendedor, creativo, PR, canal de performance y embajador de marca al mismo tiempo.

Ningún canal serio de marketing debería operar así.

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