Roberto Borda

Head of Marketing de Lo/Jack

Durante años, el marketing operó bajo una lógica lineal: construir campañas, lanzarlas, optimizarlas y reemplazarlas. Hoy, ese modelo comienza a mostrar señales de agotamiento. No porque las campañas hayan dejado de funcionar, sino porque el consumidor dejó de comportarse de forma lineal.

Hoy, las decisiones ya no ocurren dentro de ventanas planificadas. Se toman en fragmentos: momentos breves de alta intención en los que una persona define una compra, una preferencia o incluso una relación con una marca. Google conceptualizó este fenómeno hace años como micro-momentos: instantes en los que un usuario recurre a un dispositivo para resolver una necesidad inmediata.

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Es ahí donde hoy se gana —o se pierde— el mercado. Y ese cambio obliga a replantear una de las funciones más importantes del marketing: la creatividad.

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