- La cadena explora una operación que podría superar los $400 millones de dólares e incluir sus 81 restaurantes.
- La empresa ya comercializa publicidad en sus sucursales y opera canales propios de pedidos, una aplicación y programas de lealtad.
- Para un comprador, el verdadero potencial estaría en conectar presencia física, datos transaccionales y medios propios sin comprometer la privacidad ni la identidad de la marca.
La posible venta de La Casa de Toño ha sido interpretada principalmente como la historia de una cadena mexicana que podría iniciar una nueva etapa de expansión. Sin embargo, detrás de los más de $400 millones de dólares que estarían sobre la mesa existe otro activo menos evidente: una infraestructura de publicidad, datos y lealtad construida alrededor de millones de interacciones con consumidores.
De acuerdo con Bloomberg Línea, La Casa de Toño contrató a BBVA México para explorar una operación que incluiría sus 81 restaurantes. Grupo Gigante aparece entre los posibles interesados, junto con otros consorcios mexicanos, aunque hasta ahora no existe un acuerdo confirmado.
La valoración equivaldría a más de ocho veces las ganancias ajustadas de la cadena y sería cercana al doble de los múltiplos de operadores regionales como Alsea y Arcos Dorados, según las fuentes consultadas por Bloomberg. Esa diferencia no demuestra que los datos o la publicidad expliquen el precio, pero sí sugiere que un comprador estaría pagando por más que cocinas, mobiliario e inventarios: adquiriría una marca con alta recurrencia, canales directos y capacidad de expansión.
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