- El affiliate marketing está dejando de operar únicamente al final del funnel y comienza a disputar espacios de descubrimiento, consideración y recomendación.
- En México, con 77.2 millones de compradores digitales, la batalla ya no es solo generar más tráfico, sino identificar qué contenidos y partners influyen realmente en la decisión.
- La IA abre una nueva oportunidad para afiliados y publishers, pero también complica la atribución: aparecer en una respuesta generativa no necesariamente significa obtener el clic o la conversión final.
Durante años, el affiliate marketing cargó con la etiqueta de canal táctico: último clic, promociones, códigos de descuento y conversiones inmediatas. Pero la presión de los anunciantes por demostrar resultados, el crecimiento del comercio digital y la llegada de la inteligencia artificial al proceso de compra están ampliando su función.
MGID sostiene que las marcas están reconsiderando este modelo desde una perspectiva más estratégica. Linda Ruiz, Regional Director de MGID Latam, señala que la conversación sobre performance ya no se limita a conseguir conversiones, sino a encontrar soluciones capaces de contribuir de forma consistente a los objetivos del negocio.
Los datos muestran que el movimiento trasciende al discurso comercial. El Performance Marketing Association Industry Study 2025 reportó que la inversión estadounidense en affiliate marketing pasó de $9,100 millones de dólares en 2021 a $13,620 millones en 2024, un crecimiento de 49.8%. El canal generó además $113,000 millones de dólares en ventas de eCommerce, equivalentes al 9.4% del comercio electrónico de Estados Unidos.
Aunque esas cifras no pueden extrapolarse directamente a México, sí reflejan la madurez de un modelo que empieza a expandirse más allá de su función histórica de cierre.
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México: el desafío ya no es convencer al consumidor de comprar online
El mercado mexicano ofrece condiciones particularmente interesantes. El Estudio de Venta Online 2026 de AMVO estima que el eCommerce retail alcanzó $941 mil millones de pesos durante 2025, con 77.2 millones de compradores digitales.
La consecuencia para las marcas es importante: en un mercado donde comprar online ya forma parte del comportamiento cotidiano, la competencia se desplaza hacia quién logra influir en la elección y demostrar posteriormente esa influencia.
El affiliate marketing tiene una ventaja estructural en ese terreno. Al vincular la compensación de publishers y partners con resultados, los incentivos pueden alinearse con ventas, registros u otras acciones de negocio, en lugar de limitarse a impresiones o tráfico.
Pero la transformación más relevante está ocurriendo antes de la conversión.

La IA está entrando en la etapa de descubrimiento
Un consumidor que antes buscaba en Google “mejores audífonos para viajar” puede hoy pedir a un asistente de IA que compare modelos, filtre por presupuesto y recomiende una opción.
Ese comportamiento incrementa el valor potencial de contenidos habituales dentro del ecosistema de afiliación: reseñas, comparativas, guías, rankings y recomendaciones especializadas.
Adobe encontró una señal clara en Estados Unidos. Durante la temporada navideña de 2025, el tráfico hacia retailers proveniente de herramientas de IA generativa aumentó 693.4% interanual, aunque la compañía advierte que todavía parte de una base pequeña. Además, affiliates y partners —categoría que Adobe también integra con influencers— representaron 20.4% de los ingresos rastreados durante el periodo.
En México el cambio también comienza a aparecer. El Pulso HOT SALE 2026 de AMVO señala que 50% de los compradores previstos para la campaña usaría IA para comparar productos.
Esto abre una nueva oportunidad para afiliados, publishers y creadores: dejar de funcionar solamente como destinos previos al checkout y convertirse en fuentes que influyen desde las primeras etapas de la decisión.

De SEO a GEO, pero sin promesas fáciles
MGID relaciona esta transformación con el crecimiento del Generative Engine Optimization (GEO), la optimización de contenido para aumentar su presencia dentro de motores generativos.
El concepto tiene respaldo académico. Investigadores de Princeton y otras instituciones presentaron en KDD 2024 un trabajo sobre GEO en el que determinadas optimizaciones consiguieron incrementos de visibilidad de hasta 40% dentro de su entorno experimental.
Sin embargo, conviene evitar una conclusión demasiado sencilla: crear contenido de afiliación no garantiza aparecer en ChatGPT, Gemini o cualquier otro motor.
Una revisión publicada en 2026 que examinó 45 investigaciones sobre GEO encontró que todavía no existe una técnica capaz de demostrar de forma consistente un efecto causal, estable y transversal en descubrimiento orgánico, tráfico o resultados económicos entre distintas plataformas.
La oportunidad, entonces, no consiste en “escribir para la IA”, sino en construir información especializada, útil y verificable que pueda ganar autoridad tanto ante consumidores como ante sistemas de recuperación y recomendación.

El problema que viene para AdTech: ¿quién merece la conversión?
Existe además una tensión importante. Una marca o publisher puede influir en una decisión desde una respuesta generativa sin obtener necesariamente el clic que históricamente permitía atribuir esa influencia.
Un estudio de Pew Research Center sobre Google AI Overviews encontró que los usuarios hicieron clic en resultados tradicionales en 8% de las visitas donde apareció un resumen de IA, frente a 15% cuando ese resumen no estaba presente.
Eso vuelve insuficiente depender exclusivamente del último clic.
De hecho, el State of Affiliate Marketing 2025 de impact.com encontró que 94% de las marcas encuestadas estaba experimentando o planeaba adoptar modelos alternativos de atribución.
Para AdTech, ahí está probablemente el cambio más importante: el affiliate marketing puede convertirse en una pieza mucho más relevante del nuevo journey de compra, pero para hacerlo tendrá que demostrar valor más allá de la conversión que aparece al final del recorrido.
La IA puede ayudar a devolver protagonismo al canal, pero también obliga a redefinir cómo se mide. La próxima batalla del affiliate marketing no será solamente ganar el último clic, sino demostrar qué partner, contenido o recomendación influyó realmente para que la compra ocurriera.
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