- 2,116 sitios de recetas generadas con IA fueron identificados por DecryptAds dentro de cadenas de monetización programática.
- Las páginas utilizan autores ficticios, imágenes artificiales y numerosos espacios publicitarios; incluso se encontraron anuncios de grandes marcas.
- El caso cuestiona la capacidad de las plataformas AdTech para verificar qué sitios reciben inversión y quiénes participan en su monetización.
Una receta puede parecer un contenido inofensivo. Pero detrás de miles de páginas dedicadas a explicar cómo preparar platillos se esconde un problema mucho más complejo para la industria publicitaria: sitios construidos a escala con inteligencia artificial que consiguen atraer anuncios sin necesariamente ofrecer contenido original, confiable o de valor para las audiencias.
Una investigación de DecryptAds, documentada por AdExchanger, identificó 2,116 sitios web de recetas generadas con IA que participan en cadenas de monetización programática. En ellos aparecen anuncios de grandes compañías, aunque sus contenidos presentan señales de automatización masiva, identidades ficticias y una elevada concentración de publicidad.
El hallazgo pone bajo escrutinio a las plataformas encargadas de comercializar inventario digital y reabre una discusión que la industria todavía no resuelve: comprar impresiones técnicamente válidas no garantiza estar invirtiendo en medios de calidad.
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El nuevo negocio de los sitios MFA impulsados por IA
Los sitios Made for Advertising (MFA) no son nuevos. Su modelo consiste en atraer visitantes mediante contenidos de bajo costo y monetizar su atención con tantos espacios publicitarios como sea posible.
La inteligencia artificial generativa ha facilitado llevar ese esquema a una escala mayor. Ya no es indispensable contar con redactores, fotógrafos o expertos para alimentar continuamente un portal. Las herramientas de generación automatizada permiten producir grandes volúmenes de contenido y construir identidades digitales alrededor de ellos.
En el caso investigado por DecryptAds, algunas páginas presentaban recetas poco coherentes, reproducían tendencias populares y mostraban biografías de supuestos autores acompañadas de imágenes generadas artificialmente, fotografías de archivo o imágenes tomadas de terceros.
Para identificar la red, los investigadores analizaron relaciones entre proveedores publicitarios, archivos de transparencia y características técnicas compartidas por los dominios. A partir de una selección inicial de 400 sitios sospechosos, localizaron más de 190 patrones técnicos que permitieron ampliar el universo hasta las 2,116 páginas.
Lo preocupante no es únicamente la facilidad para crear estos portales, sino su capacidad para encontrar compradores de publicidad dentro del ecosistema programático.

La publicidad programática tiene un problema de verificación
La investigación rastreó relaciones comerciales mediante archivos ads.txt y sellers.json, mecanismos utilizados para identificar vendedores autorizados e intermediarios en la comercialización del inventario digital.
Según IAB Tech Lab, estos estándares buscan aumentar la transparencia de la cadena de suministro publicitaria y permitir que los compradores identifiquen a las entidades involucradas en las transacciones.
Sin embargo, su existencia no garantiza que un sitio tenga contenido confiable, audiencias valiosas o prácticas editoriales transparentes.
DecryptAds encontró conexiones declaradas entre los sitios investigados y distintos proveedores de monetización. Entre las plataformas mencionadas se encuentran HBAgency, Ezoic y MonetizeMore, aunque varias cuestionaron aspectos de la metodología o rechazaron que todas las relaciones identificadas representaran actividad comercial vigente.
HBAgency aseguró que aplica controles de verificación y protección contra tráfico inválido, mientras que MonetizeMore informó que no estaba monetizando activamente los 11 sitios señalados en su caso. Ezoic, por su parte, defendió que el valor de un contenido debe evaluarse por su utilidad y no exclusivamente por haber sido generado con IA.
La investigación tampoco presentó pruebas de delitos cometidos por los operadores de los sitios o por sus socios publicitarios. Sus hallazgos apuntan, principalmente, a riesgos de transparencia, calidad del inventario y posibles vulnerabilidades en las relaciones de intermediación.
El riesgo para las marcas va más allá del brand safety
Durante años, buena parte de los mecanismos de brand safety se concentraron en evitar que los anuncios aparecieran junto a contenidos violentos, explícitos, ilegales o perjudiciales para la reputación de una marca.
Los sitios MFA introducen un problema distinto. Una página de recetas puede ser perfectamente segura desde una clasificación temática y, al mismo tiempo, ofrecer escaso valor publicitario.
La Association of National Advertisers (ANA) advierte que estos sitios pueden registrar indicadores aparentemente favorables de visibilidad y bajos niveles de tráfico inválido, pese a estar diseñados principalmente para maximizar ingresos publicitarios.
Esto obliga a reconsiderar cómo se interpreta el desempeño de una campaña. Una impresión visible no significa necesariamente atención de calidad; mucho menos demuestra que el entorno contribuya a los objetivos comerciales del anunciante.
Para las marcas, el riesgo consiste en destinar presupuesto a inventario que cumple requisitos técnicos, pero no necesariamente aporta valor incremental, contexto editorial confiable o resultados de negocio.
Y para los publishers legítimos aparece otra consecuencia: competir por inversión publicitaria contra redes capaces de producir grandes volúmenes de páginas a costos considerablemente menores.

¿Qué significa este fenómeno para México y Latinoamérica?
Aunque DecryptAds no publicó un desglose específico sobre sitios o inversión publicitaria en México, las implicaciones del caso resultan relevantes para cualquier mercado que utilice intermediarios programáticos internacionales.
Las campañas digitales pueden adquirir inventario mediante múltiples plataformas, revendedores y acuerdos de suministro. En ese recorrido, conocer el dominio donde aparece un anuncio es solamente una parte del proceso de verificación.
Para anunciantes y agencias de la región, el hallazgo plantea tres exigencias concretas: revisar la procedencia real del inventario, exigir mayor transparencia sobre los intermediarios y evaluar la calidad del contexto más allá de métricas como impresiones y viewability.
También refuerza la importancia de combinar herramientas de verificación con criterios editoriales y comerciales. El uso de listas de inclusión, auditorías de rutas de suministro y evaluaciones periódicas de dominios puede ayudar a reducir la exposición a inventario de bajo valor.
El desafío no consiste en prohibir la IA dentro de la producción de contenidos, sino en distinguir entre medios que utilizan tecnología para mejorar su oferta y operaciones que emplean automatización principalmente para multiplicar oportunidades de monetización.
La diferencia comienza a ser relevante incluso para los motores de búsqueda. En sus lineamientos sobre contenido útil, Google advierte que fabricar perfiles de autores, utilizar identidades falsas o atribuir credenciales inexistentes constituye una práctica engañosa.
No obstante, los criterios de calidad de Google Search no equivalen automáticamente a reglas de desmonetización dentro de todas las plataformas publicitarias.

La próxima batalla de AdTech será distinguir inventario disponible de inventario valioso
Los 2,116 sitios identificados por DecryptAds representan un caso documentado, no una estimación del tamaño total del problema. Su relevancia está en demostrar cómo la automatización de contenidos puede combinarse con las estructuras existentes de monetización publicitaria.
La industria ha invertido durante años en optimizar pujas, mejorar la visibilidad de los anuncios y reducir el tráfico inválido. Ahora enfrenta una pregunta adicional: si los sistemas pueden verificar que una impresión es auténtica, ¿también pueden determinar si merece recibir presupuesto?
El problema de los sitios MFA no comenzó con la inteligencia artificial. Lo que cambia es la velocidad y facilidad con la que pueden multiplicarse.
Para anunciantes, agencias, SSPs y publishers, la calidad del inventario podría convertirse en un criterio tan importante como el alcance o el precio. De lo contrario, la eficiencia automatizada corre el riesgo de financiar exactamente el tipo de contenido que deteriora el valor de la web abierta.
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