- YouTube superó a Netflix en tiempo promedio diario de visualización global: 99.1 minutos por cuenta frente a 93.4 minutos.
- El cambio más importante no está en el móvil, sino en la sala: la televisión conectada está convirtiendo a YouTube en un canal de consumo “lean back”.
- Para marcas, agencias y publishers, el reto ya no es decidir entre social video o CTV, sino rediseñar la planeación de video como un ecosistema unificado de atención, datos y performance.
La pantalla grande tiene nuevo dueño emocional
Durante años, Netflix fue el símbolo de la revolución del streaming: la plataforma que enseñó a las audiencias a ver contenido bajo demanda, sin horarios, sin parrilla y con una experiencia premium. Pero el nuevo dato que sacude a la industria no viene de una serie ni de una guerra de precios, sino del tiempo de atención.
De acuerdo con un análisis de Digital i retomado por The Guardian, el uso promedio diario por cuenta de YouTube pasó de 87.2 minutos en 2024 a 99.1 minutos en 2025, mientras que Netflix cayó de 100.5 a 93.4 minutos.
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El dato importa porque cambia la lectura tradicional del mercado. Durante mucho tiempo, YouTube fue tratado como una plataforma de video digital, útil para alcance, performance, tutoriales, música, creadores y contenido snackable. Netflix, en cambio, era “televisión premium”. Esa separación se está rompiendo.
La nueva competencia no es YouTube contra Netflix. Es YouTube contra la idea misma de televisión.
La sala se volvió el campo de batalla del video
El crecimiento de YouTube no se explica únicamente por Shorts, ni por el consumo móvil. La señal más relevante para el mercado publicitario está en el televisor. YouTube ha dicho que sus usuarios ya ven más de mil millones de horas diarias de contenido en pantallas de TV a nivel global, y Nielsen ha colocado a la plataforma como líder de tiempo de streaming en Estados Unidos durante casi tres años.
Esto obliga a revisar una premisa incómoda para agencias y anunciantes: YouTube ya no puede planearse únicamente como social video. En CTV, la experiencia cambia. El usuario está en el sillón, muchas veces en coviewing, con mayor disposición a ver formatos largos, podcasts, deportes, música, creadores serializados y transmisiones en vivo.
Para México y América Latina, este punto es especialmente relevante. IAB México y Comscore han documentado que la Connected TV ya alcanza 60% de penetración digital en América Latina, lo que confirma que el consumo compartido en el hogar dejó de ser una promesa de futuro para convertirse en una superficie publicitaria real.
Aquí está el giro: si YouTube ocupa cada vez más tiempo en la televisión, entonces compite por presupuestos que antes estaban separados. No solo compite con Netflix Ads; compite con TV abierta, TV de paga, plataformas AVOD, FAST, retail media video, patrocinios deportivos y campañas de consideración de marca.

Netflix tiene contenido premium; YouTube tiene frecuencia cultural
Netflix conserva ventajas claras: catálogo premium, series originales, películas, eventos en vivo y una experiencia de marca más controlada. Además, su negocio publicitario acelera. En su Upfront 2026, la compañía informó que su plan con anuncios ya alcanza más de 250 millones de espectadores activos mensuales a nivel global.
Pero YouTube tiene algo distinto: frecuencia cultural. No necesita esperar el estreno de una gran producción para formar parte de la rutina diaria. Vive en la búsqueda, en el entretenimiento, en la música, en el gaming, en los podcasts, en los resúmenes deportivos, en los creadores y en los momentos de intención.
Esa diferencia es clave para MadTech. Netflix ofrece un entorno premium con audiencias identificables y formatos publicitarios cada vez más sofisticados. YouTube combina alcance masivo, señales de intención, data contextual, creadores, formatos de respuesta directa y presencia en múltiples pantallas.
Para una marca, la pregunta correcta ahora es: ¿qué papel juega cada plataforma dentro del journey?

El golpe para la planeación de medios
En la práctica, este cambio presiona tres áreas de la industria.
La primera es la medición. Si YouTube es visto en televisión, pero también en móvil, desktop y tablet, medirlo como un canal digital aislado subestima su peso real en construcción de marca. Y si Netflix reporta espectadores activos mensuales en su plan con anuncios, pero YouTube reporta tiempo de reproducción y Nielsen mide participación de TV, los equipos de medios necesitan reconciliar métricas que no siempre hablan el mismo idioma.
La segunda es la creatividad. El anuncio pensado para pre-roll móvil no necesariamente funciona en una televisión de 55 pulgadas. La pantalla grande exige producción, ritmo, sonido, narrativa y llamados a la acción distintos. YouTube ya empuja formatos como pause ads, códigos QR y experiencias de segunda pantalla, lo que abre un espacio híbrido entre branding televisivo y performance digital.
La tercera es la compra programática. A medida que YouTube gana terreno en CTV, aumenta la presión sobre inventarios premium, frecuencia efectiva, brand safety y atribución. Para los anunciantes en México, el reto será evitar duplicidades entre campañas de video, CTV, display, social y search, especialmente cuando Google concentra buena parte de la señal de usuario.

YouTube convierte el entretenimiento en data accionable
El punto más estratégico no es que YouTube haya superado a Netflix en minutos. El punto es que esos minutos generan señales.
Cada búsqueda, reproducción, pausa, suscripción, comentario, like, consumo de Shorts, podcast visto en TV o video largo terminado alimenta un mapa de intereses que puede conectarse con intención comercial. Eso convierte a YouTube en una infraestructura de MadTech más poderosa que un simple inventario de video.
Netflix, por su parte, está construyendo su propio stack publicitario y busca posicionarse como un entorno premium de alta atención. Pero YouTube parte con una ventaja difícil de replicar: su integración con el ecosistema Google, desde búsqueda hasta commerce, medición, audiencias y automatización.
Para agencias, esto implica que la batalla de video ya no se gana únicamente negociando CPMs. Se gana diseñando arquitectura de audiencias, secuencias creativas, modelos de incrementalidad y conexiones entre awareness, consideración y conversión.

La nueva televisión será medible, fragmentada y creadora-dependiente
El ascenso de YouTube no significa el fin de Netflix. Significa que la televisión dejó de ser definida por quién produce el contenido y empezó a ser definida por dónde ocurre la atención.
En esa nueva lógica, los creadores se vuelven programación, los podcasts se vuelven prime time, los highlights deportivos se vuelven discovery, y la pantalla de la sala se convierte en un punto de contacto medible.
Para el mercado MadTech y AdTech, la lectura es clara: la próxima guerra del streaming no será solo por suscriptores. Será por datos, formatos, medición y capacidad de convertir atención cultural en resultados de negocio.
Y en esa guerra, YouTube acaba de mandar una señal difícil de ignorar: ya no quiere ser la plataforma donde la gente ve videos. Quiere ser la televisión que las marcas todavía no terminan de aprender a comprar.
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