• OpenAI presentó Jalapeño, su primer chip propio de inferencia desarrollado junto con Broadcom para optimizar la ejecución de sus modelos de IA.
  • Más que competir con Nvidia, la empresa busca reducir uno de los mayores costos de la inteligencia artificial: la infraestructura necesaria para operar modelos a gran escala.
  • Para MadTech y AdTech, una IA más eficiente podría acelerar la llegada de agentes autónomos, creatividad generativa permanente y experiencias publicitarias hiperpersonalizadas con menores costos operativos.

OpenAI quiere dejar de pagar el "impuesto Nvidia"

Durante los últimos tres años, la conversación sobre inteligencia artificial ha girado alrededor de una sola pregunta: ¿qué empresa desarrollará el modelo más poderoso?

La presentación de Jalapeño, el primer procesador propio de OpenAI desarrollado junto con Broadcom, demuestra que la industria ya está respondiendo otra pregunta mucho más relevante para el negocio: ¿quién podrá ejecutar esos modelos de la forma más eficiente y rentable?

Ese cambio de enfoque es más importante de lo que parece.

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Los grandes modelos de lenguaje dejaron de ser una demostración tecnológica para convertirse en infraestructura crítica de negocio. Hoy impulsan buscadores, asistentes de compra, plataformas de productividad, herramientas creativas y soluciones empresariales utilizadas por millones de personas cada día.

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El desafío ya no consiste únicamente en desarrollar una inteligencia artificial más avanzada, sino en hacer que cada interacción cueste menos.

Y eso explica por qué OpenAI decidió invertir en hardware propio.

El costo que pocos ven… pero que definirá el futuro de la IA

Cada vez que una persona conversa con ChatGPT, genera una imagen o utiliza un agente inteligente, se activa un proceso conocido como inferencia: la ejecución del modelo ya entrenado para producir una respuesta.

A diferencia del entrenamiento —que ocurre de forma puntual—, la inferencia sucede millones de veces al día y representa una parte creciente del gasto operativo de cualquier plataforma basada en IA.

Reuters reportó que Jalapeño fue diseñado precisamente para optimizar esa etapa. No reemplazará a corto plazo los GPU de Nvidia utilizados para entrenar modelos de última generación, sino que permitirá ejecutar consultas de forma más eficiente, reduciendo consumo energético y costos de operación.

El movimiento responde a una realidad financiera.

De acuerdo con estimaciones de analistas de la industria, la infraestructura representa uno de los rubros de inversión más elevados para las empresas que desarrollan inteligencia artificial generativa. Cada mejora porcentual en eficiencia puede traducirse en cientos de millones de dólares cuando se opera a escala global.

No es casualidad que prácticamente todos los gigantes tecnológicos estén recorriendo el mismo camino.

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OpenAI ya juega el mismo partido que Google, Amazon y Apple

Durante años, OpenAI fue vista como una empresa de software. Hoy empieza a parecerse cada vez más a una compañía de infraestructura.

Google lleva años utilizando sus TPU para acelerar cargas de inteligencia artificial dentro de Google Cloud. Amazon desarrolló Trainium e Inferentia para reducir costos en AWS. Meta trabaja en los aceleradores MTIA que alimentan sus sistemas de recomendación y publicidad. Microsoft presentó Maia para fortalecer Azure.

OpenAI ahora entra en esa conversación.

Jalapeño se suma a otras decisiones recientes, como la adquisición de io —la empresa de dispositivos fundada por Jony Ive— y el fortalecimiento de su estrategia de infraestructura, que apuntan hacia un mismo objetivo: controlar más componentes del ecosistema tecnológico sobre el que operarán sus productos.

El paralelismo con Apple resulta inevitable.

Cuando Apple comenzó a diseñar sus propios procesadores, la decisión parecía responder únicamente a razones técnicas. Con el tiempo quedó claro que también buscaba acelerar la innovación, reducir dependencias y diferenciar la experiencia del usuario.

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OpenAI parece estar construyendo una ventaja similar para la era de la inteligencia artificial.

Lo que realmente importa para MadTech

El lanzamiento de Jalapeño no hará que las campañas publicitarias sean mejores mañana, pero lo que puede cambiar es la economía detrás de esas campañas.

Hoy la inteligencia artificial ya participa en la producción de contenido, la optimización de campañas, la segmentación de audiencias, la automatización de pujas, la creación de activos creativos y la atención al cliente.

Sin embargo, muchas de esas aplicaciones siguen enfrentando un límite económico: ejecutar IA a gran escala continúa siendo costoso.

Si OpenAI consigue disminuir significativamente el costo de inferencia, el impacto irá mucho más allá de ChatGPT.

Las marcas podrán mantener agentes especializados activos durante todo el recorrido del consumidor; los retailers podrán generar recomendaciones en tiempo real para millones de usuarios; las plataformas de retail media tendrán margen para optimizar inventarios con modelos más complejos, y las agencias podrán producir miles de variantes creativas sin que el costo operativo crezca en la misma proporción.

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En otras palabras, la IA dejaría de utilizarse únicamente para automatizar tareas y comenzaría a incorporarse como una capa permanente dentro de la operación del marketing.

Según McKinsey, marketing y ventas concentran una de las mayores oportunidades de creación de valor económico derivadas de la IA generativa. Pero para capturar ese potencial no basta con tener mejores modelos: también es necesario reducir el costo de utilizarlos.

Jalapeño ataca precisamente ese problema.

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La siguiente guerra ya no será por los modelos

Durante 2023 y 2024 la conversación estuvo dominada por comparativas entre GPT, Gemini, Claude o Llama. La siguiente etapa será distinta.

Las empresas competirán por controlar la infraestructura completa: centros de datos, chips especializados, software, modelos y plataformas.

Quien logre integrar esos elementos tendrá una ventaja difícil de replicar, no sólo porque podrá ofrecer servicios más rápidos, sino porque podrá innovar con menores costos y mayor independencia tecnológica.

Para OpenAI, Jalapeño representa un paso hacia esa integración.

Para Nvidia, confirma que incluso sus principales clientes buscan reducir gradualmente la dependencia de proveedores externos en determinadas cargas de trabajo.

Y para el ecosistema MadTech, la señal es clara: la próxima ventaja competitiva no dependerá exclusivamente de tener la mejor inteligencia artificial, sino de contar con la infraestructura capaz de ejecutarla de forma rentable.

La próxima ventaja competitiva del marketing no vendrá solamente de usar IA, sino de entender cómo está cambiando el negocio que la sostiene. Conoce nuestros contenidos y únete a la Comunidad.

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