- Marcelo Ebrard sostuvo encuentros con Jensen Huang, Sam Altman y Tom Brown durante la reunión de Innovación del G20; hasta ahora, el único compromiso concreto anunciado es una próxima visita del CEO de Nvidia a México.
- México ya participa en la fabricación de infraestructura para IA y Querétaro se convirtió en el mercado de centros de datos de mayor crecimiento en Latinoamérica, pero persisten brechas de talento, gobernanza y capacidad energética.
- Para MadTech, el movimiento ocurre cuando ChatGPT Ads ya opera en México y las agencias aceleran la adopción de IA, convirtiendo infraestructura, modelos y datos en una discusión cada vez más cercana al negocio publicitario.
México quiere subir en la cadena de valor de la IA: Nvidia, OpenAI y Anthropic entran en la agenda
México quiere ocupar un lugar más relevante en la economía de la inteligencia artificial. La pregunta es si podrá pasar de fabricar parte de su infraestructura a capturar también el valor que producen el cómputo, los modelos, los datos y las aplicaciones construidas sobre ella.
Ese es el contexto detrás de la agenda que Marcelo Ebrard, secretario de Economía, sostuvo durante la reunión de ministros de Innovación del G20 en Carolina del Norte. El funcionario se reunió con Jensen Huang, CEO de Nvidia; Sam Altman, CEO de OpenAI, y Tom Brown, cofundador de Anthropic, además de mantener encuentros con autoridades de Estados Unidos, la Unión Europea y Corea del Sur.
Conviene separar las señales de los acuerdos: hasta ahora, la Secretaría de Economía no ha anunciado inversiones ni alianzas específicas con OpenAI o Anthropic. El avance concreto divulgado fue el acuerdo con Huang para organizar una visita del ejecutivo de Nvidia a México y explorar el desarrollo de capacidades y el despliegue de inteligencia artificial en el país.
La precisión es importante porque la historia relevante no está únicamente en quién se reunió con quién. Está en la posición desde la que México entra a esas conversaciones.
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México ya fabrica una parte del músculo físico de la IA
Durante su encuentro con Ebrard, Huang recordó que sistemas de inteligencia artificial de Nvidia ya se construyen en México. La afirmación tiene antecedentes concretos: en 2024, Foxconn anunció la construcción en el país de la mayor instalación del mundo para ensamblar sistemas basados en los GB200 de Nvidia, componentes de la arquitectura Blackwell. Reuters reportó entonces que una fuente del gobierno mexicano ubicaba el proyecto en Guadalajara.
Ahí aparece una diferencia importante entre la actual ola de IA y otros ciclos tecnológicos. México no parte únicamente como mercado consumidor: ya participa en la cadena industrial que hace posible entrenar y operar modelos.
El problema es que ensamblar infraestructura no equivale necesariamente a capturar el valor económico de la inteligencia artificial.
El Plan México intenta ampliar esa posición hacia la llamada economía de datos. En septiembre de 2025, el gobierno anunció una inversión de 4,800 millones de dólares de CloudHQ para seis centros de datos en Querétaro, con una capacidad prevista de 900 MW; únicamente los primeros 200 MW tenían entonces suministro inicial asegurado mediante el trabajo con CFE y Cenace. Meses antes, AWS había anunciado una inversión de 5,000 millones de dólares para su región digital en Querétaro.
Los efectos ya comienzan a aparecer en el mapa de infraestructura. El reporte Global Data Center Trends 2026 de CBRE identifica a Querétaro como el mercado de centros de datos de mayor crecimiento en Latinoamérica: su inventario aumentó 450.2% interanual durante el primer trimestre, hasta 298.2 MW. El mismo análisis, sin embargo, señala la complejidad del suministro eléctrico y la confiabilidad de la red entre los riesgos para continuar escalando grandes despliegues.
La paradoja mexicana: infraestructura por delante del talento
Los datos regionales permiten poner las reuniones del G20 en perspectiva.
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 (ILIA), desarrollado por CENIA y CEPAL, ubica a México en el octavo lugar regional, con 47.03 puntos y dentro del grupo de países “adoptantes”, detrás de Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, Costa Rica, Argentina y Perú.
Sin embargo, la fotografía interna es más interesante: México ocupa el cuarto lugar regional en factores habilitantes y alcanza 54.99 puntos en infraestructura y 63.01 en disponibilidad de datos, mientras el indicador de talento humano se queda en 37.67. En gobernanza alcanza 36.75 puntos y ocupa la posición 11. CEPAL advierte que la metodología cambió entre ediciones, por lo que las cifras anuales no deben compararse directamente.
La lectura para el mercado es clara: México parece estar construyendo más rápido la infraestructura de la IA que el ecosistema humano e institucional necesario para explotarla plenamente.
Eso convierte conversaciones con Nvidia, OpenAI o Anthropic en algo más relevante que una fotografía diplomática. La oportunidad no sería únicamente atraer servidores o inversiones, sino desarrollar proveedores mexicanos, formación especializada, aplicaciones, propiedad intelectual y compañías capaces de consumir ese cómputo para crear productos propios.

Para MadTech, OpenAI ya no es únicamente una empresa de IA
Luego de la llegada de ChatGPT Ads a México, OpenAI ya no participa en el mercado mexicano únicamente como proveedor de modelos: comienza también a convertirse en un actor del ecosistema publicitario.
México, además, ha mostrado un crecimiento relevante en el uso de ChatGPT. Datos publicados por la propia OpenAI muestran que el país avanzó seis lugares en su clasificación de mensajes per cápita entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026, uno de los mayores avances registrados durante ese periodo.
Para agencias y marcas, estas dos tendencias empiezan a encontrarse.
IAB México, junto con IPADE Business School, señaló este año que la adopción de IA dentro de las agencias mexicanas avanza con rapidez y genera eficiencias, pero mantiene desafíos en capacitación, talento, procesos y modelos de negocio.
Ese punto importa porque el siguiente salto de la IA aplicada al marketing difícilmente dependerá sólo de herramientas para generar copies o imágenes. La transición apunta hacia agentes conectados con datos empresariales, búsqueda conversacional, automatización de campañas, servicio al cliente, commerce y nuevos espacios publicitarios dentro de interfaces de IA.
Y ahí la infraestructura vuelve a importar.
Más capacidad de cómputo, centros de datos y proveedores tecnológicos instalados en México puede facilitar el desarrollo de nuevos servicios empresariales alrededor de IA.

De “Hecho en México” a inteligencia creada desde México
La visita que Jensen Huang acordó realizar al país será, por eso, el siguiente indicador a observar.
Lo mismo aplica a OpenAI y Anthropic: las reuniones confirman interés y diálogo, pero todavía no compromisos públicos.
México ya tiene una posición que muchos países latinoamericanos no poseen: una industria manufacturera profundamente conectada con Norteamérica, fabricación de sistemas para IA, un mercado de data centers en expansión y una adopción empresarial creciente.
El desafío es subir un peldaño.
Porque en la economía de la inteligencia artificial, fabricar las máquinas es una ventaja; lograr que empresas mexicanas construyan negocios, productos y propiedad intelectual sobre ellas es donde comienza a capturarse el verdadero valor.
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